En una excursión de la escuela primaria al Regimiento de Patricios en Campo de Mayo (excursión curiosa si las hay), las encontré. Acabábamos de ver la película de Dumbo (a mí no me miren... que se los explique otro), la visita llegaba a su fin y nos dirigíamos a lo que, supongo, sería la entrada. Ahí fue cuando me topé de golpe con una de esas carteleras con fondo de felpa negro y con renglones marcados por hendiduras en las que se enganchan las patitas de unas simpáticas letras blancas. ¡Las había encontrado! ¡Y estaban al alcance de mi mano!
Ése es el último recuerdo que tengo antes de ver todas las letras desparramadas por el piso y a la maestra, desencajada, sacándonos del hall del edificio. 'Sacándonos', y no 'sacándome', porque, en cuanto empecé el despelote, los demás se fueron sumando, aunque no sé en qué momento. El asunto es que entre todos desvalijamos los anuncios que en esa cartelera se informaban.
Tengo muy presente la sensación de volver en mí en el momento en que escuché el primer grito de la maestra, y de ver recién entonces lo que había hecho. Después sentí un poquito de pena cuando un muchacho, con ese sombrero emplumado que tienen los Patricios, se acercó a calmar a la maestra y decirle que no se hiciera problema, que él arreglaría el asunto, mientras nos echaba unas miradas acusadoras.
El hecho de no recordar en absoluto qué sentí finalmente en mi encuentro cara a cara con las letras me asegura que fue un momento de conmoción. Pero no puedo descifrar de qué tipo, aunque se me ocurren dos posibilidades: que habré quedado en un estado de éxtasis embriagador, y por eso quise agarrarlas a todas y cada una de ellas; o que habré quedado en un estado de frustración extrema, y por eso las fui tirando una vez que estuvieron en mis manos.
Tiempo más tarde entendí que en aquella ocasión sólo había agarrado letras de plástico. Y recomenzó mi búsqueda por las reales. Porque sé que existen: me lo contó un conejito.
Entre nosotros, y no le cuenten a nadie, tengo el levísimo recuerdo de que alguna de las letras blancas de plástico quedó en un bolsillito de mi delantal :).